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A fines del 30' cuando las calles eran de empedrado y a estas esquinas las surcaban las vías del tranvía, ya se levantaba esta propiedad con su antigua numeración el 1192. Entonces el bar contaba entre sus parroquianos a los hermanos Esposito, Homero Manzi, Julián Centeya y entre otros a un entrañable vecino: el troesma Osvaldo Pugliese. |
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En los 70' ya vuelto una tradición en el barrio, el “Ocho Esquinas” incorpora el encanto de los fiambres y comidas alemanas, que el gusto de la gente transformó en el sello de la casa. |
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A 70 años de su nacimiento convertido ya en un antiguo bodegón porteño mantenemos vivo su espíritu y esencia. El lugar está intacto, cuidado, sus paredes respiran historias de tango, momentos de cálida reunión junto a un pocillo de café. |
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| LO INVITAMOS A VIVIR ESTA EXPERIENCIA.. |
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